Nuevo se movía en la zona media del compacto generalista.

Dentro de la gama Mazda 3, los gasolina Skyactiv eran la opción sensata: motores lineales, menos artificio que muchos turbo pequeños de su época y un chasis que hacía más agradable el uso diario. Era una compra para convivir con el coche, no para liquidarlo rápido.

El Jazz fue el utilitario práctico de Honda: pequeño por fuera, muy aprovechado por dentro y normalmente más caro que muchos rivales generalistas por ingeniería de espacio y reputación mecánica.

Nuevo jugaba en la zona alta de los urbanos generalistas por reputación, ajuste y sensación de compra sensata, aunque sin pretensión premium. Las versiones gasolina 1.0 y 1.3 eran las más lógicas: el 1.0 por austeridad y el 1.3 por equilibrio real fuera de ciudad.

Se veía como un coche de entrada muy claro: materiales discretos, aislamiento justo y mucha lógica por euro gastado.